Cuando alguien te asigna una tarea, te llega el aviso dentro de Liniar. No hace falta un mensaje aparte para avisar que hay algo esperándote — que es lo que termina pasando cuando el tablero y la conversación viven en dos lugares distintos.

En marketing, casi toda tarea nace de haber mirado un dato: subir el presupuesto de una campaña, responder los comentarios de una publicación, rehacer una pieza que no rindió.

Con el tablero en otra herramienta, ese camino cruza dos aplicaciones y se corta en el medio. Aquí las campañas, las redes y las tareas comparten las mismas marcas y el mismo equipo. Lo que hay que hacer está al lado de por qué hay que hacerlo.

Sé de los primeros en acceder. 7 días de prueba gratis.